martes, 8 de diciembre de 2009


A veces no hay que hacer muchos esfuerzos para entregar felicidad a los demás, basta con ser uno mismo claro con el detalle de observar que es lo que necesita el resto, y curiosamente los que necesita el resto es lo que necesita uno mismo has lo por ti y el resto lo sentirá como tú lo hubieras y sentirías ahora.
Estos niños cada uno con una carencia mayor a la otra me enseñan que la resiliencia a su corta edad es imitable casi por obligación para todos. Escúchenlos, obsérvenlos, atiéndanlos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario