Oficialmente ayer 8 de enero se cerró el año escolar, con la esperada clausura y claro la tención y preocupación de entrega de libretas. Sentimientos que recuerdo vagamente haber tenido en los momentos en una etapa de mi vida. Más aun estos momentos actuales no solo los recuerdo de ayer si no que los viví, cada momento, cada anuncio de felicitaciones y claro un sinfín de regaños.
Al ver a estos chicos recibir una diploma y no solo por sus logros académicos si no que al identificarlos r
ecuerdo todo el año escolar en los cuales compartieron muchas cosas, momentos y sentimientos con todos, así que no solo es el cartón es el reconocimiento de todo un proceso de entrega que va desde lo académico pasando por lo anímico y concluyendo en la actitud hacia el cambio. Por ello veo que el esfuerzo que pone cada uno en sus metas u objetivos es y debe siempre ser reconocido.
Pero no todo es color de rosa, recuerdo un alumno con discapacidad del habla, que todo este año estuvo desmotivado, por mayores esfuerzos que entregaba para cambiar o al menos tener una constancia de ánimo para que no dejase el colegio y tener de sus parte un poco de esfuerzo en cuanto a lo académico, al parecer no se logro mucho pues en todo el año desaprobaba, jalaba, y no asistía. Esto no se podía mantener de tal forma que hablamos seriamente los dos, pero al igual que todas las conversaciones fueron desaprovechadas por él.
Digo esto pro que en este día de clausura saliendo de un aula de felicitar a unos alumnos por sus logros académicos, escuche una voz casi apaga por el tiempo que me decía profesor, jovencito ¡!!. Hera una persona muy
avanzada de edad que con el rostro lleno de lagrimas me decía, no pudo pasar año, mire la libreta y estaba llena de notas de color rojo osea totalmente desaprobado. Esta imagen de aquella señora que se gana la vida vendiendo golosinas en la puerta del colegio partió toda mi alma que salía llena de emoción y orgullo.
Y este chico no pudo pasar de año y esta señora madre soltera, con avanzada edad y un único hijo con discapacidad. Refería que el no quería estudiar desde el año pasado y que no estudiaría mas. Por ello esta pobre mujer decepcionada de la vida mocionaba q todo el esfuerzo y lucha de cada día Hera para él y ahora ya no tenía por qué luchar.
Al ver a estos chicos recibir una diploma y no solo por sus logros académicos si no que al identificarlos r
Pero no todo es color de rosa, recuerdo un alumno con discapacidad del habla, que todo este año estuvo desmotivado, por mayores esfuerzos que entregaba para cambiar o al menos tener una constancia de ánimo para que no dejase el colegio y tener de sus parte un poco de esfuerzo en cuanto a lo académico, al parecer no se logro mucho pues en todo el año desaprobaba, jalaba, y no asistía. Esto no se podía mantener de tal forma que hablamos seriamente los dos, pero al igual que todas las conversaciones fueron desaprovechadas por él.
Digo esto pro que en este día de clausura saliendo de un aula de felicitar a unos alumnos por sus logros académicos, escuche una voz casi apaga por el tiempo que me decía profesor, jovencito ¡!!. Hera una persona muy
Y este chico no pudo pasar de año y esta señora madre soltera, con avanzada edad y un único hijo con discapacidad. Refería que el no quería estudiar desde el año pasado y que no estudiaría mas. Por ello esta pobre mujer decepcionada de la vida mocionaba q todo el esfuerzo y lucha de cada día Hera para él y ahora ya no tenía por qué luchar.
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